II Domingo de Adviento
Lema del mes: Venga tu Reino
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Imagen: Fuente externa. Crédito a quienes corresponda |
Pregón de esperanza
Pueblo de Dios, hoy te proclamo esperanza,
en medio del desierto de esta época
sumida en el individualismo
carcomida por el dolor, la guerra y la violencia.
Pueblo de Dios, hoy te anuncio esperanza,
preparemos unidos el camino del Señor
para que el vestido de luto y aflicción
sea sustituido por el de la alegría que da el amor del Señor
para que te cubra el manto de la justicia,
y te defienda del frío de la indiferencia el abrigo de la fe.
Y seremos un
pueblo de profetas
y seremos todos
anunciadores de su gracia
y lucharemos
unidos por la justicia social
así nos dará
Dios un nombre nuevo, para siempre.
Nos llamaremos:
«Paz en la justicia»
Nos conocerán,
hasta quienes no creen
como «Gloria en
la piedad».
Pueblo de Dios
con humildad te pregono
que nuestro himno proclamará
«El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres»
Y los incrédulos expresarán: «Dios ha estado grande con ellos»
pues el hijo de la Virgen nace en sus corazones.
Amado pueblo peregrino,
abracémonos a la esperanza del
amor divino,
y vivamos unidos la luz de este
Adviento,
recorriendo el sendero alegre de
la conversión,
para que nuestra oración haga
presente
el Reino de Dios en nuestro
peregrinar.
Lectura del Libro de Baruc 5,1-9
Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción y viste las galas
perpetuas de la gloria que Dios te da, envuélvete en el manto de la justicia
de Dios y ponte en la cabeza la diadema de la gloria perpetua, porque Dios
mostrará tu esplendor a cuantos viven bajo el cielo. Dios te dará un nombre
para siempre: «Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad».
Ponte en pie, Jerusalén, sube a la altura, mira hacia el oriente y
contempla a tus hijos, reunidos de oriente a occidente a la voz del Espíritu,
gozosos, porque Dios se acuerda de ti. A pie se marcharon, conducidos por
el enemigo, pero Dios te los traerá con gloria, como llevados en carroza real.
Dios ha mandado abajarse a todos los montes elevados y a las colinas
encumbradas, ha mandado llenarse a los barrancos hasta allanar el suelo,
para que Israel camine con seguridad, guiado por la gloria de Dios.
Ha mandado al bosque y a los árboles fragantes hacer sombra a Israel.
Porque Dios guiará a Israel entre fiestas, a la luz de su gloria, con su justicia
y su misericordia.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial: 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6.
R / El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar; la boca
se nos llenaba de risas, la lengua entre cantares. R/.
Hasta los gentiles decían: “El Señor ha estado grande con ellos”. El
Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. R/.
Que el Señor cambie nuestra suerte como los torrentes del Negueb. Los
que sembraban con lágrimas, cosecharán entre cantares. R/.
Al ir, iban llorando, llevando la semilla, al volver, vuelven cantando trayendo
sus gavillas. R/
Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 1, 4-6. 8-11
Hermanos: Siempre que rezo por todos ustedes, lo hago con gran
alegría. Porque han sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde
el primer día hasta hoy. Ésta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado
entre ustedes una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo
Jesús.
Testigo me es Dios de lo entrañablemente que los quiero, en Cristo
Jesús. Y esta es mi oración: que su comunidad de amor siga creciendo más
y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegarán
al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por
medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.
Palabra de Dios.
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 3, 1-6
En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato
procurador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano,
tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el
pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la Palabra de Dios a Juan, hijo de
Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca el Jordán, predicando un bautismo de
conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los
oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparen el camino
del Señor, allanen sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes
y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán
la salvación de Dios».
Palabra del Señor
(Lecturas tomadas de la Guia Mensual de la Conferencia del Episcopado Dominicano)
Sermón de Montesinos
Para daros a conocer estas verdades me he subido aquí yo,
que soy la voz de Cristo en el desierto de esta isla. Y, por tanto, conviene
que con atención no cualquiera, sino con todo vuestro corazón y con todos
vuestros sentidos, la oigáis; la cual voz os será la más nueva que nunca
oísteis, la más áspera y dura y espantable y peligrosa que jamás no pensasteis
oír.
Esta voz os dice que todos estáis en pecado mortal y en él
vivís y morís por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes.
Decid: ¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan
cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho
tan detestables guerras a estas gentes, que estaban en sus tierras mansas y
pacíficas donde tan infinitas de ellas, con muerte y estragos nunca oídos
habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer
ni curarlos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais,
incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro
cada día? Y ¿qué cuidado tenéis de quien los adoctrine y que conozcan a su Dios
y creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos?
¿Éstos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No
estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no
sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos?
Tened por cierto que en el estado en que estáis no os podéis más salvar que los
que carecen y no quieren la fe de Jesucristo.
Fr. Antón de Montesino O.P.
(Fuente: www.dominicos.org/)