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sábado, 3 de mayo de 2025

¿Cómo no amarte?

 

 

III Domingo de Pascua
Lema del Mes: “Esperamos cielos nuevos y tierra nueva” (2 Pe 3,13

 


 



¿Cómo no amarte?

Si tu amor es mi libertad

¿Cómo no ensalzar tu nombre

Si tú me libras de todo mal.

¿Cómo no amarte?

Si en mi miseria

Me haces tu testigo

¿Cómo no amarte?

Si a pesar de mi pecado

tú me haces tu amigo, Señor.

 

Por eso te amo

te alabo, te glorifica mi ser

por eso te amo

ensalzo tu santo nombre, mi Rey.

Por eso te amo,

 porque aún en mis flaquezas

tú me concedes tu paz.

¿Cómo no amarte?

Si apacientas mi alma

¿Cómo no amarte, mi Dios?

Si tu pastoreas mi interior

¿Cómo no amarte?

Si me dices al corazón

¡Sígueme!

 


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Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,27b-32.40b-41

 En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los Apóstoles y les dijo: «¿No les habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, ustedes han llenado Jerusalén con su enseñanza y quieren hacernos responsables de la sangre de ese hombre.»

Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes mataron, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.»

 Prohibieron a los Apóstoles hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los Apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.

Palabra de Dios.

 

 Salmo Responsorial: 29,2 y 4.5. 6.11 y 12a y 13b

 R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

 

 Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

 Tañan para el Señor, fieles suyos, den gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante, su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R/.

 Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.

 

 

Lectura del Libro del Apocalipsis 5,11-14

 

 Yo, Juan, en la visión escuché la voz de muchos ángeles: eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.»

 Y oí a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar -todo lo que hay en ellos -, que decían: «Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos.» Y los cuatro vivientes respondían: «Amén.» Y los ancianos se postraron rindiendo homenaje.

Palabra de Dios.

 

 

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 21,1-19

 En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar.» Ellos contestaban: «Vamos también nosotros contigo.» Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada.

Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tienen pescado?» Ellos contestaron: «No.» Él les dice: «Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán.» La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:

«Es el Señor.»

 Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.

 Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traigan de los peces que acaban de coger.» Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice:

«Vamos, almuercen.»

 Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

 Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»

Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.» Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»

Él le dice: «Pastorea mis ovejas.» Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»

Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

Palabra del Señor.

sábado, 26 de abril de 2025

Me amas

 

Domingo de la Divina Misericordia
Lema del Mes: “Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección” (Cf. Sab 12,19)

 



Con tu amor
me haces ver
tu misericordia.
Siento en mí
la paz de creer ti.
 
 
Me amas,
Puedo en mí sentir tu amor, Señor
Me amas,
me saludas con tu paz
y me envías a vivir tu perdón.
Me amas.
 
Enciendes en mi alma
como cirio pascual
 el fuego de tu resurrección
que ilumina mi esperanza
y alegra mi corazón.

 


                                                                                         


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Liturgia de la Palabra 


Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles 5,12-16

Los Apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor. La gente sacaba los enfermos a la calle, y los ponía en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra, por lo menos, cayera sobre alguno. Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén, llevando a enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban.

Palabra de Dios.

 

Salmo Responsorial: 117,2-4.22-24.25-27a R/.

Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia

Diga la casa de Israel: eterna es su Misericordia. Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.

Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. Bendito el que viene en nombre del Señor, los bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios, él nos ilumina. R/.

 

Lectura del Libro del Apocalipsis 1,9-11a.12-13.17-19

Yo, Juan, su hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la constancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber predicado la palabra de Dios, y haber dado testimonio de Jesús. Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente que decía: «Lo que veas escríbelo en un libro, y envíaselo a las siete Iglesias de Asia.» 1

Me volví a ver quién me hablaba, y, al volverme, vi siete lámparas de oro, y en medio de ellos una figura humana, vestida de larga túnica, con un cinturón de oro a la altura del pecho. Al verlo, caí a sus pies como muerto. Él puso la mano derecha sobre mí y dijo: «No temas: Yo soy el primero y el último, yo soy el que vive. Estaba muerto y, ya ves, vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno. Escribe, pues, lo que veas: lo que está sucediendo y lo que ha de suceder más tarde.» Palabra de Dios.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 20,19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a Ustedes.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

Jesús repitió: «Paz a Ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a Ustedes.» Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: «¡Señor Mío y Dios Mío!» Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.» Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo tengan vida en su nombre.

 Palabra del Señor.


sábado, 19 de abril de 2025

Resucitó, mi Señor resucitó

 


Pascua de Resurrección 
Lema del Mes: “Renacidos para una esperanza viva, por la Resurrección” (Cf. Sab 12,19)






Resucitó, 
mi Redentor. 
Resucitó,
 mi Salvador.
La muerte venció. 
En verdad resucitó. 

Hoy se alegra mi alma
mi ser exulta de paz 
pues Cristo que es vida, 
mi Señor que es camino y verdad, 
ha vencido la muerte 
ya en la tumba no está. 

Su amor es cirio encendido
que renueva mi esperanza 
su Palabra arde en mi ser 
y me inspira esta alabanza.
Resucitó, en verdad resucitó, 
Cristo, mi luz, llena mi corazón. 
Resucitó, mi Señor resucitó, 
Él ya ha vencido la muerte 
demos gracias a Dios. 

Siente mi alma la alegría
al saber que en este día 
su victoria alcanzó.
Mira que la tumba está vacía 
en verdad resucitó. 

Con su resurrección 
Él viene junto a mí
y camina conmigo
Reafirma mi convicción 
al encender mi fe
renueva mi bautismo.

Resucitó, mi Jesús, resucitó
El cordero inmolado 
la muerte venció. 
Resucitó, mi Buen Pastor, resucitó
derramando su sangre 
la deuda de mi pecado
con su amor canceló. 

Resucitó, mi redentor resucitó
la tumba está vacía…
En verdad resucitó.



"Al encuentro del Amor"

"Al encuentro del Amor"
Novela literaria, de mi puño y letra. Elaborada para el deleite de quienes les apasiona la lectura. Para pedidos contáctame por esta vía o a través del correo: jimenez.juanpablo19@gmail.com